Paula es repostera. Adrián es ingeniero. Y son pareja.
Cada semana se repetía la misma escena: Paula con una libreta y la calculadora del móvil, intentando averiguar cuánto le costaba de verdad cada tarta y, sobre todo, cuánto debería cobrar por ella. Así que Adrián le hizo un regalo: una calculadora de costes de recetas. Nada más.
Pero escuchándola entendió que aquello era solo el principio. Las recetas vivían en libretas, los pedidos se apuntaban donde se podía y las entregas se llevaban de memoria. Cada problema real de Paula se fue convirtiendo en una pieza nueva: recetas digitalizadas, pedidos, clientes, calendario.
Un día dejaron de verla como un regalo y la vieron como lo que era: la herramienta que Paula habría querido encontrar el día que empezó. La pulieron sin perder la sencillez y la abrieron a todos los obradores.
Hoy Paula la sigue usando a diario. Y GEPYR se sigue construyendo igual: escuchando.
— Adrián & Paula